La tecnología española sin los deberes hechos
Este post lo escribo a partir comentarios de 4 personas:
- Tim Berners Lee: “Si no evolucionamos tecnológicamente la raza humana se extinguirá”
- David Martín (sobre la cita de Tim): “Eso no es Tim Berners Lee, es Malthus“.
- Y mi amigo Andrés: “En Japón la gente paga con la huella de su dedo y su móvil”.
- Mi profesor de Teoría de la Información.
Me paso el día cagándome en Telefónica y Microsoft. Cada vez veo que con más motivo. La banda ancha española es más estrecha que ancha. Cada sistema operativo que saca Microsoft es peor que el anterior. Las velocidades de navegación móvil y sus tarifas también son vergonzosas (si cres que funcionan es porque en España no se han podido sacar servicios móviles de verdad por culpa de que la velocidad es lamentable).
El ejemplo no es muy bueno pero…
Seguimos yendo a videoclubs, con la molestia de ir, que esté cerrado o abierto, que la película esté o no disponible… ¡ Qué gilipollez ! Y todo porque la calidad de ese servicio estaría supeditado a la banda estrecha. No hablamos del cine hablamos de ocio todavía más rutinario.
Luis Martín Cabiedes, inversor privado de negocios online, advirtió que no invertía en negocios de internet móvil por 3 razones muy concretas: Telefónica, Orange y Vodafone. Ahora decidme que las operadoras móviles no están estancando el desarrollo tecnológico de este país.
También soy de los que piensa que parte de la responsabilidad de esta crisis está en parecer tecnológicos y no serlo. La cantidad de costes que habríamos ahorrado ya si muchos de los procesos que actualmente son analógicos fueran online.
Donald Norman dijo: “el 90% de los errores humanos, son errores del diseño”.
Que bien pensado. Es buena persona hasta para eso. En España lo que ocurre es que el 90% de los diseños erróneos son fruto de desinterés de una sociedad que no incentiva la innovación ni premia adecuadamente el trabajo bien hecho ni la iniciativa.
Abundancia de visionarios de plástico.
En corta trayectoria como emprendedor donde todo el mundo dice que es bastante duro (no le quito la razón). La cosa es que emprender no es duro, lo duro es emprender en este entorno que está lleno de visionarios de plástico que influyen de manera tan directa como la Aguja Hipodérmica (Efecto Goebbels/Hitler sobre la sociedad alemana en los años 30).
Hay un miedo invisible a la agilidad en nuestra sociedad. Miedo a que las cosas vayan demasiado rápido. Y no ya en decisiones de grandes o medianas compañías sino en el propio individuo en todo aquello que nos requiere una pequeña obligación o un compromiso.
Otro aspecto que nos retrasa es la facilidad con la que construimos frases lapidarias (ej: Internet no sustituirá nunca al papel). Yo juraría que antes escribíamos más cartas, que la única forma de encontrar piso era pateando Madrid o mirando anuncios de periódicos de papel. También juraría que el periódico de papel puede no ser sostenible y que Amazon se equivoca poco con lo de Kindle.
Automatizar un proceso no te quita trabajo te crea otro proceso que tienes asimilar.
Por último, y sobre todo si no trabajas online. Una o ninguna aplicación online se lanza y se autogestiona sola.




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Cuando te atacan, te proteges! Es una reacción natural del ser humano. Y como las empresas (no nos olvidemos de este detalle, todavía más importante en tiempos de economía revuelta) son esencialmente hechas de capital humano, cuando se sienten atacadas se protegen. El ejemplo del videoclub es, en realidad, muy bueno. Representa lo que podría ser un servicio más, de una lista de servicios que se podrían desarrollar a partir de una plataforma móvil, pero que son limitados por cuestiones legales o “derechos” que por su elevado coste, restringen cualquier estrategia comercial.
En un mercado completamente saturado, como es el mercado de las telecomunicaciones, la única vía de crecimiento, a parte de los lanzamientos de terminales ultra tecnológicos como el iPhone o la Blackberry Storm, es la trasmisión de datos. Los servicios de voz y mensajería agotaron su capacidad de innovación (¿cuantas veces has enviado una MMS?) y la vía de salida se sitúa en la trasmisión de datos. Hace años, el “parking” tecnológico español no soportaba esta novedad. Hoy en día sí, pero no utilizamos ni el 20% del potencial que estas máquinas permiten ya que esa utilización supone una factura bastante dispendiosa al final del mes. O simplemente porque las operadoras no lo permiten.
Con respecto a los servicios de Internet, tampoco entiendo porque España está entre los países de Europa con las tarifas más caras.
Es que adoptar una postura de liberalización puede significar perder parte de la tarta de los beneficios que, ahora mismo, se reparte de forma más o menos equilibrada por las tres operadoras. Por lo menos, ninguna se queda con hambre. En los últimos meses hemos visto como las únicas empresas que todavía resisten a la crisis son las farmacéuticas y las tecnológicas.
De todas formas, hay que buscar un equilibrio entre el parecer tecnológico y el serlo. Es verdad que en Japón los servicios móviles están a años luz de lo que se pasa en Europa, pero también es cierto que un joven normal en Japón tiene, en media, más de 100 amigos virtuales en redes sociales a quienes considera amigos de verdad !!
Del punto de vista de un emigrante como yo, es necesario un cambio de actitud un poco más profundo.
La innovación no es tangible de forma inmediata, y eso no paga la cuenta…
La idea es que la innovación sí paga la cuenta, al menos a medio plazo.
La idea está en que el hecho de que los beneficios sean los que son porque no evolucionamos tecnológicamente. Esto a fin de cuentas es otra forma de burbuja, más sutil, pero burbuja a fin de cuentas.
El no crear valor por no encontrar la forma de rentabilizar o por miedo a nuevos competidores es un error de libro en términos macroeconómicos ¿no?.